Enviar este Artículo Imprimir este Artículo Aumentar tamaño de letra Disminuir tamaño de letra
Compartir
28 noviembre 2017

Teatro Bonobo termina su residencia artística en Nueva York y prepara nuevo montaje

Se reunieron el 2013 y el 2015 estrenaron su trabajo más exitoso. El grupo Bonobo, responsables del aplaudido montaje Donde viven los bárbaros, ya está preparando su nueva obra. Aquí nos cuentan detalles del montaje y de la residencia artística que acaban de terminar en Nueva York, instancia que se gestó en Platea 17 -la semana de programadores de Santiago a Mil- y que se concretó con el apoyo de Fundación Teatro a Mil.

Jueves 30 de noviembre de 2017

Imagen foto_00000009

© teatroamil / Sergio Espinosa

 

Enero de 2017 y el Teatro del Puente recibe a uno de los montajes nacionales más exitosos de la última versión de Santiago a Mil: Donde Viven los Bárbaros, de grupo Bonobo. En una de las funciones, en medio del público, estaba  Eleanor Wallace, integrante del Centro de Artes Baryshnikov, de Nueva York, y una de las invitadas de Platea 2017, el encuentro de programadores internacionales del Festival.

 

“Fue a ver  la obra y se interesó por el trabajo y se reunió con nosotros, le comentamos que éramos una compañía y ahí nos dijo que ella nos invitaba a hacer esta residencia. Nos preguntó si teníamos un nuevo proyecto y le dijimos que sí. Para nosotros fue muy especial sobre todo porque somos 10 integrantes, lo cual no es poco”, recuerda Pablo Manzi, dramaturgo de la agrupación.

 

La instancia se concretó a fines de octubre cuando el grupo de artistas viajó -con el apoyo de Fundación Teatro a Mil- para trabajar en su nuevo proyecto: Huésped. Este nuevo montaje, del que veremos una muestra en la próxima edición de Santiago a Mil, tiene programado su estreno oficial para abril del 2018 en el GAM. “El contenido que queremos tratar de exponer teatralmente y problematizar con el público es cómo se construye un enemigo actualmente, cuáles son las características que se le pueden sumar a una persona para que se transforme en un enemigo”, explica Manzi.

 

Pese a que llevan meses abordando la temática, la residencia que acaban de finalizar en el Baryshnikov fue clave. “La creación de la historia nació dentro de la residencia”, cuenta Manzi.  Andreína Olivari, directora de Bonobo, agrega que “en dos semana logramos crear de lo que se va a tratar la obra, la historia, los personajes y eso fue muy necesario. Estar en Nueva York, que es el centro del capitalismo, fue muy inspirador. Por otra parte, tuvimos la suerte de poder hablar con psicólogos sociales, que nos proporcionaron fundamentos teóricos muy enriquecedores para los contenidos que nosotros queremos traspasar con la obra”.

 

¿Qué evaluación hacen de esta residencia artística?

Pablo: Fue muy distinta a otras experiencias que hayamos tenido como grupo, creo que la posibilidad de establecerlo como un trabajo de residencia fijo en donde todo nuestro tiempo estaba abocado únicamente al trabajo de la compañía, también permitió darle más profundidad al trabajo.

 

Andreína: En Nueva York nos dimos cuenta que teníamos que llegar, de alguna manera, a tener un producto mostrable, y eso nos llevó a trabajar de una manera muy intensa, para mostrar algo que se entendiera, donde hubiera una propuesta dramatúrgica, de diseño y actoral. Y creo que eso fue muy bueno. Después de ver la muestra, la curadora del Baryshnikov nos dijo que estaba muy interesada en invitarnos el próximo año a mostrar la obra completa.

 

¿Cómo desarrollaron sus procesos creativos para este nuevo montaje?

Pablo: Hay una parte importante que se hace dentro del espacio de la improvisación. Nosotros (los directores) planteamos algunos puntos a trabajar, los actores improvisan y de acuerdo a eso se van creando posibilidades de historia. Construimos todo un universo de contenidos informal y la escritura llega después, cuando este proceso está más claro. De alguna manera, la escritura tiene que ser reflejo de las cosas que se han conversado o improvisado.

 

Andreía: En nuestra compañía nada es a priori, ni el diseño ni la dirección tienen una idea antes de experimentar. Nos costó como dos meses de trabajo buscar cuál era el lenguaje actoral que nos iba a servir para este montaje, que se diferencia mucho del anterior, que era super irónico artificioso. Lo único que sabía es que ahora si queremos mostrar las emociones, si queremos trabajar con el real, con la verdad. Y bajo esa pauta, los actores tienen que perderse y finalmente, después de mirarlos dos meses, definir que es lo que vamos a usar de todo ese material que es improvisado.

 

Donde Viven los Bárbaros ha sido premiada con destacados reconocimientos y también fue un éxito de público y de la crítica. ¿Existe alguna presión con este  nuevo trabajo?

Andreína: En un minuto lo conversamos como compañía, que en verdad recién estamos partiendo. Fue nuestro primer montaje que tuvo buena acogida pero eso no puede desviar la posibilidad de seguir creando como nosotros queramos, y de hecho, seguir buscando nuevas formas que quizás no van a hacer las que les gusten a la gente. Tratamos de que los  actores o los diseñadores se olviden de esa presión.

 

© teatroamil / Sergio Espinosa

Imagen foto_00000006

 

Imagen foto_00000010Imagen foto_00000011

 

 

Imagen foto_00000001

 



Relacionados