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Otelo en Santa Cruz de la Sierra

Talento, humor y elogios


 

 

Por Odette Magnet

El director y actor Jaime Lorca y la actriz Nicole Espinoza han presentado Otelo en más de 30 países desde 2013. La obra se demoró en llegar a Bolivia pero llegó a tiempo para el XI Festival Internacional de Teatro de Santa Cruz de la Sierra, que se efectuó entre el 21 y 30 de abril.


El evento contó con la participación de 31 elencos de nueve países que ofrecieron 52 funciones, con un total, más de 200 artistas. Además, estuvieron presente 17 elencos nacionales. La programación contempló cinco salas en la ciudad y, además, tuvo presencia en la zona de los valles cruceños, en municipios del sudeste chiquitano y del chaco boliviano.


Imagen foto_00000007Por tercera vez el festival llegó a Tarija. Cabe destacar que este evento se realiza los años impares y se ha convertido en el encuentro teatral más grande del país. Su objetivo es acercar el teatro a la gente, llevando el arte escénico a los barrios más alejados de la ciudad, que tiene un millón y medio de habitantes.


La obra de la compañía chilena Teatroinmóvil (con diez años de vida) se presentó dos noches en Santa Cruz, a sala llena. En más de una ocasión el público rió de buena gana y expresó su reconocimiento con una ovación de pie al final. La crítica fue generosa en elogios y el elenco, contento, siguió rumbo a Buenos Aires a mostrar su obra allá.


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Otelo abre con los dos actores sentados al borde una cama. Representan a un matrimonio hipnotizado ante la luz azul de una pantalla desde donde se anuncia:" cada vez más y más televisores se encienden a la misma hora para disfrutar del suceso televisivo: el Moro de Venecia." Ambos dan vida y voz a los cinco personajes claves de la trama en un magistral ejercicio de dominio de la escena y los recursos actorales. Con inteligencia, humor y audacia se presenta una adaptación de la tragedia utilizando un teatro de animación, un elaborado juego de manipulación de objetos


Caemos en la cuenta, entonces, que esta tragedia clásica de Shakespeare –escrita hace más de 400 años- ha sido adaptada a la estructura y lenguaje de una telenovela y, sin embargo, no pierde su esencia, no se desvirtúa su sentido original. Doble mérito porque, además, mantiene su vigencia y logra divertir, sugerir e invita a reflexionar sobre el tema de la violencia de género, el feminicidio, tan común en América Latina.


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Sarah Mansilla, presidenta de APAC (Asociación Pro Arte y Cultura), entidad organizadora del festival, y de la Cámara del Libro de Santa Cruz, dijo que "los dos actores y sus dos títeres mantuvieron cautivo al público durante toda la función cargada de dolor, odio, intriga y muerte. Su valor radica en el impecable y natural movimiento corporal y la fuerza de sus voces."


El tema central son los celos que conducen a una historia de envidia, odio, racismo y traiciones.
La cama de Desdémona se transforma en una burbuja del horror de la víctima. Lorca y Espinoza hacen los papeles de Yago y Emilia y se desdoblan -con una sincronía y agilidad sorprendentes- gracias a la ayuda de piezas de maniquíes que interpretan a Otelo, Casio y Desdémona. La relación amorosa entre Otelo y Desdémona es puesta en jaque cuando Yago decide vengarse de su almirante y amigo Otelo, después de no haber sido ascendido a teniente.


El diario El Deber de Santa Cruz escribió en medio del festival: "La coordinación entre Lorca y Espinoza es perfecta. Las escenas donde también incluyen las piernas de los muñecos o cuando se mudan de ropa son de lo mejor, además de la agilidad de la historia, que no decae en sus 70 minutos".

 

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